
Había una vez un jóven mago que quería llegar a ser el mejor de todos los magos de su país. Para esto, se anotó para tomar clases con el hasta entonces el mago más talentoso de la época. El jóven estaba re entusiasmado, ya quería aprender todo lo que el mago le podía enseñar para convertirse él en el mejor. Pasado un tiempo logró convertirse en el mejor estudiante del mago. Luego de que el jóven aprendiz estuvo listo para tomar su propio camino, el mago le dejó un consejo: "joven, eres uno de mis mejores estudiantes que he tenido en todo este tiempo que vengo enseñando. Emplea bien tu magia, uno de los peligros más fáciles en el cual puedes caer es el de la ociosidad. No te olvides que el trabajo manual es saludable y le dará sentido a tu magia".
El jóven estudiante dijo "si, si" y se fué contento por el reconocimiento del mago. El tiempo empezó a correr. El jóven empezó a construir su futuro trabajando para el ministerio de magia. Pero trabajar para el era muy tedioso, entonces empezó a utilizar hechizos para que todo su trabajo se haga "mágicamente". Cada vez que llegaba a su casa le daba fiaca ordenarla y limpiarla. Tiraba un hechizo y en segundos estaba todo impecable. Y así empezó este joven mago a emplear hechizos para todo, hasta para bañarse!
Pasado un tiempo el maestro mago pasó a visitar al joven a pedido del ministerio, pues lo notaban algo raro. Cuando llegó a su casa, golpeó su puerta la cual se abrió sola al instante. Al entrar en la casa vió al jóven desparramado en un sillón con su varita mágica preparándose mágicamente un té. "
-¡Maestro! -exclamó el jóven- que bueno verlo por aquí. Tal vez usted pueda ayudarme en algo...
- Y en qué lo puedo ayudar, joven- contestó el maestro.
-Pues...quiero un hechizo para que me saque esta magia aburrida y repugnante de encima, la verdad, ya no encuentro sentido a esta vida. ¡Es aburrida y la magia la hace mas aburrida aún!
El maestro entendiendo la problemática del joven ,tuvo una brillante idea...
-Yo tengo la solución para que tu problema se solucione y la magia no te atormente mas.
-¡Cual es maestro! -gritó el jóven indundado de ansiedad.
-Durante seis días debes ir a la cantera que se encuentra al otro lado del pueblo y durante ocho horas tienes que ayudar a separar el metal precioso de la roca.
-¿Y eso en que me ayudará? -preguntó desilucionado el joven.
-Pues al estar tanto en contacto con los metales preciosos, éstos absorverán tu magia y ésta no te atormentará mas.
El joven lo pensó por unos momentos y luego decidió intentar lo que el mago le propuso. Durante seis días, ocho horas cada día el jóven estuvo separando el mineral de la roca. Luego, al séptimo día, el joven ya se sentía totalmente diferente. Estaba contento, reanimado y ya le encontraba sentido a las cosas. Contento fué a agradecerle al maestro por el consejo que le había dado y por supuesto, porque se pudo sacar la magia de encima.
-¡Sigues teniendo la magia! -le dijo el maestro.
-¿Pero si usted me dijo que si hago eso se solucionaría mi problema? -preguntó el jóven irritado.
-Exacto!, tu problema no era la magia, sinp la ociosidad que te llevó a estar apático y que no le encuentres sentido a nada. Esto fue lo que te advertí antes que te marcharas.
El jóven quedó en silencio por unos instantes, el maestro tenía razón. Al conseguir todo de manera tán fácil y sin ningún esfuerzo hacía que al final no haya ninguna gratificación en el hecho, que no se sienta placer de nada. Está bueno conseguir todo "mágicamente" sin hacer ningún esfuerzo, pero al final los que siempre nos motiva, es la escencia que deja el resultado de nuestros esfuerzos para conseguir algo.
El jóven aprendió su lección...y vos...que tal vez sos medio fiaca, ocioso o te gusta todo fácil...no te parece que ya se pone un poco desabrido el asunto????